diciembre 30, 2020

¿ES COLOSENSES 3, 12-21 UNA LECTURA MACHISTA?


Esta fue la Segunda Lectura de la Misa de ayer, Fiesta de la Sagrada Familia:

"Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección. Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre. 

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados." 

Una de las frases, en una lectura superficial, se tilda al parecer con un "matiz machista", en concreto "Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos". 

Esta lectura debe ser considerada en su conjunto, no tomando una frase aislada y sacada de su contexto, en el que encuentra su significado pleno. El segundo párrafo, tal y como lo hemos dispuesto en esta entrada, no se entiende sin el primero. San Pablo se dirige a todo el mundo (cónyuges, hijos, etc...) y nos hace ver que todos tenemos que estar al servicio de los demás, ahí está nuestra paz; los cónyuges, más concretamente, revestidos de bondad, paciencia y humildad entre otras cosas, deben ser sumisos el uno al otro, obedecerse el uno al otro, perdonarse el uno al otro, amarse el uno al otro. Esto es lo que debe constituir la base de las relaciones.

Y todo esto ¿porqué? Porque Cristo se entregó y dió su vida por nosotros en la cruz y el Amor redentor se transforma en amor esponsal. En Cristo los esposos tienen un modelo de amor, de amor gratuito, desinteresado y también exigente que abarca toda la vida matrimonial y que busca la santidad y el bien en el marido y la mujer. De esta manera, los esposos son un signo del Amor de Cristo por su Iglesia y hacen que el sacramento cobre toda su fuerza.

Espero que esta reflexión os haya servido para comprender mejor las palabras del Apóstol de los gentiles. Para los que queráis profundizar, os recomiendo la lectura del quinto ciclo de las Catequesis del Amor Humano de Juan Pablo II.



octubre 24, 2020

PROPUESTA DE CREACIÓN DE ÁREA DE VALORES

 


Entre las propuestas que está recibiendo el Gobierno de España a propósito de la LomLoe, se encuentra la de la creación de un área de valores que respete la identidad religiosa y moral de los niños, así como la voluntad de los padres.

Luis Argüello y Alfonso Carrasco, representando a la CEE, presentaron esta propuesta a la MInistra de Educación, isabel Celaá, el pasado mes de julio y, aunque no han recibido una respuesta, al menos han recibidos referencias positivas de manera informal.

La creación de esta área supondría la integración de asignaturas ya existentes para construir un itinerario abierto a una diálogo que respete a todos, enseñando valores comunes, como la igualdad entre hombre y mujer, el cuidado de la naturaleza, la apertura a los más necesitados, la tolerancia o el respeto a las creencias religiosas. 

Esta área es muy necesaria en la educación de los más jóvenes ya que, aunque hablamos de valores que comúnmente están aceptados, no tienen reflejo en muchos casos de la vida real. Nos alegramos enormemente por esta iniciativa y ofrecemos todo nuestro apoyo a los representantes de la comisión de Educación y Cultura de la CEE.

septiembre 01, 2020

GENEROSA INICIATIVA DE LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA

Los docentes apuestan por clases con menos alumnos para una atención  personalizada

Hemos conocido la noticia de que la Iglesia católica en España ha ofrecido sus instalaciones y salones parroquiales para convertirlos en aulas y que los alumnos puedan volver al colegio de forma más segura.  

Ya en las semanas de confinamiento por la pandemia de coronavirus en España y el tiempo de desescalada, la Iglesia ofreció muchos de sus espacios para ayudar a la sociedad y facilitar las actividades sociales y sanitarias. El seminario menor de Palencia y el Seminario Mayor de Valladolid, Soria y Toledo, entre otros, casas de espiritualidad, e instalaciones de la iglesia en Sevilla, Granada y Lugo fueron utilizadas para albergar a personal sanitario y para que pudieran ir a trabajar sin poner a sus familias en riesgo de contagio, junto con otras actividades como acoger migrantes sin recursos y ofrecer procesos para salir de la exclusión social y la integración en la vida social y laboral.

Según informa la cadena Cope, las 23 mil parroquias de España permitirían habilitar algunos de sus espacios como aularios cerca de institutos y colegios. Con esta oferta de la Iglesia en España se facilitaría que los alumnos que usaran los salones parroquiales mantuvieran la distancia de seguridad, estuvieran en grupos reducidos y, de esta manera, disminuya el riesgo de contagio.

Nos alegramos por esta iniciativa y felicitamos a la Iglesia católica española por su apoyo y ayuda en estas tareas de logística que tanto preocupan a padres y profesores, con fin de garantizar la seguridad de los miles de alumnos y docentes que deben incorporarse a las aulas ya sea de manera presencial o semipresencial.

mayo 29, 2020

EN EL 25 ANIVERSARIO DE "UT UNUM SINT"



El Papa Francisco ha dirigido una carta al Cardenal Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos, con motivo del 25 aniversario de la Encíclica Ut Unum Sint.

En un pontificado tan largo y fructífero como el de Juan Pablo II y teniendo en cuenta su carácter conciliador y consciente de la primacía de la persona sobre sus accidentes, Wojtyla quiso dejar también esta herencia ecuménica que suponía el compromiso de toda la Iglesia hacia otras confesiones.

Reconocer la diversidad siempre es positivo; nos ayuda a crecer, a no atrincherarnos en nuestra propia visión de las cosas, a tomar conciencia de otras perspectivas, otras formas de entender la vida y la trascendencia, a considerar que se llega a la verdad por el camino del amor y este es universal. 

Al igual que nuestras vidas y vocaciones, el ecumenismo supone un itinerario en el que nunca se llega a la meta. Caminamos, en ocasiones vamos ligeros, en otras nos fatigamos... Y a pesar de los esfuerzos, esta labor siempre estará inacabada; es algo que se va realizando día a día, pero con la convicción de que quien lleva el timón es el Espíritu Santo, algo que ya mencionaba el Concilio y que la Encíclica subrayó incluso con la fecha de publicación.

mayo 07, 2020

UN MENSAJE DE ESPERANZA

El pasado Domingo se publicó una carta del cardenal Cañizares sobre la oración por las vocaciones. Pero no traemos aquí esta misiva por este tema, sino que lo hacemos debido al mensaje esperanzador que contiene y que toda persona, creyente o no, se encuentra impaciente por escuchar en esta situación que nos ha tocado vivir. 

Por ello transcribimos aquí el texto íntegro de la carta de Monseñor Cañizares:



El domingo pasado celebramos en la Iglesia católica la fiesta del Buen pastor, a la que se ha unido la Jornada mundial de oración por las vocaciones a la vida sacerdotal, a la vida consagrada en sus diversas formas y carismas, a la acción misionera, al matrimonio cristiano de casados en el Señor. En todos estos sectores se ve y se palpa una disminución muy preocupante que califico de verdaderamente «alarmante», tanto para la Iglesia como para la sociedad. Esta situación que atravesamos podríamos calificarla incluso de terrible y desastrosa por todo lo que ello da a entender lo que le subyace, entre otras cosas el debilitamiento de la fe, el olvido de dios, y la marginación y desprecio de Jesucristo, como si no interesara o fuese incapaz su seguimiento para dar respuesta a los grandes males que nos aqueja hoy al mundo entero, y particularmente al mundo occidental; alguno pensará, ¿cómo se le ocurre a éste referirse al tema de las vocaciones, con la que está cayendo por la pandemia y las crisis de todo tipo que está acarreando? Pues sí; y por eso precisamente, por estas crisis, aún es más necesario referirse a las vocaciones y a la oración por ellas. No voy a entrar en eso que digo «subyace» ni me va a ganar el desánimo, ni nos puede vencer el desánimo y la desesperanza. En cualquier caso, todo lo contrario, por paradójico e incluso «insensato o descabezado» que parezca, acrecienta en mí, y debería acrecentar en todos, la esperanza. ¿Esperanza? ¿Es posible y sensata la esperanza en esta situación que vivimos? Sí, precisamente porque las cosas están así. No vale la frase hecha «la esperanza es lo último que se pierde, sino porque la esperanza siempre es virtud para tiempo difíciles, «recios» diría la Santa de Ávila.


Recuerden el Profeta Isaías, profeta de la esperanza, en tiempos muy difíciles de destierro y sin aparente salida. La Carta a los Hebreos: Sus destinatarios, la comunidad a la que se dirige el Autor de esta carta se hallan en situación interna y externa, casi límite: es una llamada y proclamación de la esperanza. Algo semejante podríamos decir de la situación en que vivían los destinatarios del Apocalipsis de Juan: muy sin salida, pero difícilmente se puede encontrar texto de mayor apertura a la esperanza. ¿Qué quiero decir? Sencillamente que ahí es donde podemos confiar en Dios, Señor de la historia y la conduce donde Él va a manifestar la fuerza de su amor y llevarnos a una situación que va a ser muy distinta y novedosa en un futuro no lejano. Pero hay que luchar, confiar, orar, y hacer las cosas mejor que venimos haciéndolas, volver a Dios, a Jesucristo como centro y clave de todo, como piedra angular que en estos momentos están desechando para construir una Humanidad nueva, como Pastor y guía, al que deberíamos seguir ahora y siempre: Todos, la Iglesia y la sociedad, porque esto también afecta e implica, y muy mucho, a la sociedad, el que haya esta escasez de sacerdotes, el que haya tan pocas vocaciones no es bueno ni para la Iglesia ni tampoco para la sociedad, por muy laica, laicista y anticlerical que se muestre ésta.


Después de casi dos milenios de cristianismo, cuando la voz de Jesucristo ha llegado a casi todas las partes, sentimos con una intensidad cada día mayor la necesidad de dirigirnos a Dios, llenos de esperanza, que mande a su Iglesia obreros del Evangelio, que el mundo tanto necesita: necesita a Dios, necesita a Jesucristo, necesita su amor transformador, su luz, para que haya un futuro distinto para esta humanidad que necesita ser renovada desde dentro y presentarse con un rostro nuevo enteramente, un mundo nuevo en que habite la justicia y brille una nueva civilización del amor y en que reine la paz y resplandezca la dignidad inviolable de todo ser humano sin exclusión de ningún tipo: que eso es, entre otras cosas, el Evangelio y sus frutos o manifestaciones en la tierra.


Precisamos vocaciones a la vida consagrada, a la acción misionera, al matrimonio cristiano base de la familia que abrirá un nuevo futuro al ministerio sacerdotal, para el anuncio de la palabra de Dios, de Jesucristo, y para entregar a Jesucristo en persona, realmente, que es a Quien el mundo, la sociedad necesitan más que nada. El mundo que vivimos parece que está diciendo a los jóvenes, abiertos a decidir su vocación y su futuro: «En la nueva sociedad, en el futuro de un mundo nuevo, laico y adulto, que fabricamos los hombres no habrá ya sacerdotes, ni vida consagrada, ni matrimonio cristiano, no vayáis, jóvenes, por esos caminos, buscad otra profesión, u otro camino». Así parece pensar el mundo de hoy laico. Pero por esto mismo, por esta manera de pensar, el escuchar esas voces, comprendemos precisamente, por el contrario, que hay una gran necesidad, aún mayor que en otros tiempos, de sacerdotes y de hombres y mujeres enamorados de Jesucristo, consagrados a Él y a su Iglesia, al anuncio y presencia del Evangelio, al servicio de los hombres, y que haya matrimonios cristianos base de familias que eduquen en el nuevo estilo de vivir, el del Evangelio, que cambia todas las cosas, incluidos las relacionadas con la salud y la enfermedad, la vida, la cultura, la economía y la política...


Porque siempre, pero particularmente el mundo en el que vivimos hoy, con su cultura de alejamiento y silenciamiento de Dios que quiebra al hombre en su humanidad más propia y la destruye, la Iglesia, la sociedad, los hombres de hoy tienen necesidad de hombres y mujeres que vivan entregados por completo, enteramente, al servicio del Evangelio de Jesucristo. Los hombres de hoy y de siempre tienen necesidad de Cristo. Todos tenemos, en efecto, necesidad de Jesucristo. A veces sin saberlo, pero, a través de múltiples y a veces de incomprensibles caminos lo buscamos insistentemente, lo invocamos constantemente, lo deseamos ardientemente. El es el esperado y deseado por todos. Se diga lo que se diga. Porque en Él está la dicha, el amor, la vida, la paz, la alegría, todo. Nosotros, los hombres y mujeres de hoy, necesitamos de Cristo para recorrer los caminos de la vida. Y El necesita de nosotros, de hombres y mujeres, para seguir presente acá en los años venideros. ¿Qué sería de nuestro mundo si le faltase El?¿Qué sería de nuestra humanidad si no se le anunciase y testificase el Evangelio de paz y de gracia, de amor y de perdón, de justicia, de verdad y caridad? ¿Qué sería de nuestra sociedad si se extinguiese la voz y la luz del Evangelio? «Sabemos que el Señor busca obreros para su mies. Él mismo lo ha dicho: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Por eso estamos donde estamos: para dirigir de verdad, con certeza, confianza y convicción esta petición al Dueño de la mies». Por esto nuestra oración perseverante al «Dueño de la mies»: que suscite y envíe vocaciones para renovar nuestro mundo.

enero 09, 2020

¿PONER DOSCIENTOS CEROS SIRVE DE ALGO?


Hace unos días conocíamos la noticia de un profesor que ha sido suspendido durante dos años de ejercicio ya que ha puesto doscientos ceros a los alumnos de la universidad en donde impartía clase, lo que lleva a preguntarse si poner un cero -o doscientos- sirve de algo.

La motivación resulta fundamental para el alumno ante la gran cantidad de referentes que hay hoy en día, por ejemplo, a través del uso de las redes sociales. Nuestra misión es la de educar, animar, ayudar a los alumnos a descubrir sus dones; esa es la motivación necesaria para superar unos estudios, conseguir un trabajo y otras cuestiones como llegar a ser buenos profesionales en su campo y mejores personas.

El cero es algo que psicológicamente es dificil de superar; no se trata de suspender un examen o trabajo, o que tu profe te diga que está un poco flojo, o que debías haberle dedicado más tiempo. Se trata de enfrentarse a la nada, al vacío más absoluto, frente al trabajo y las horas que hayas dedicado. Todo ello no tiene ningún valor, no sirve de nada, has perdido el tiempo, y además algo mucho peor: quizá no sirves para esto. Piénsalo bien, plantéatelo, si seguir perdiendo el tiempo aquí o hacer otra actividad. Todo esto contribuye a hundir a quien se enfrente a esta experiencia, a menos que los estudiantes estén muy seguros de sí mismos, lo que es probable en un... ¿cinco por ciento? ¿quizá un diez?

Queridos profes: somos educadores, no mercenarios ni jornaleros de la enseñanza. Debemos preparar a los chavales de nuestro tiempo a vivir en el mundo de hoy, a contemplar sus logros, sus aciertos y errores para que mañana sean buenos ciudadanos que construyan la sociedad en la que nosotros terminaremos nuestros días. 

¿Poner "un cero" sirve de algo?

Maravillas Moya Cabrera