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julio 28, 2026

EL CONFLICTO ENTRE LO QUE QUIERO SER Y LO QUE SOY

 


Hay personas que consiguen todas las metas que se proponen y hay otras que no consiguen muchos de los objetivos que se plantean. Sin embargo, se debe añadir que en la mayoría de ocasiones las cosas se consiguen con mucho esfuerzo y tenacidad. Lo cierto es que muchas de las personas nos encontramos a medio camino entre lo uno y lo otro: ni conseguimos todo lo que nos proponemos pero tampoco fracasamos siempre. Nuestros logros a veces nos pueden parecer pequeños y sin importancia, aunque todo es cuestión de perspectiva: esos "pequeños" logros que hemos conseguido quedan fuera del alcance de muchos en la vida real, mientras que nosotros no valoramos lo suficiente lo que hemos conseguido; tendemos a valorar más lo que tienen otros, ya sea materialmente o no.

Puede haber varias razones por las que una persona no alcanza aquello que se propone: una de ellas es no tener los conocimientos o las habilidades que se requieren para alcanzar esos objetivos. Por ejemplo, si un estudiante desea ser médico, tiene que prepararse y estudiar concienzudamente. Si no lo hace, es lógico que suspenda sus exámenes. Otra razón es no poder alcanzar una meta porque las circunstancias no lo permiten; puede ser por un motivo físico, como una discapacidad visual o circunstancias externas, familiares o laborales. Una última razón sería la falta de motivación: el individuo puede proponerse algo que está al alcance de su mano pero no es capaz de hacer el esfuerzo necesario porque con el tiempo ese objetivo va perdiendo fuerza y con ello la motivación para mantenerse y perseverar.

A lo largo de la vida todos nos enfrentamos a momentos que son cruciales. En este tema que nos ocupa, la adolescencia tiene mucha importancia ya que hay una tarea que consiste en construir la propia identidad y elaborar un proyecto de vida. Pero puede suceder que esa construcción de la identidad se vea alterada o no resuelta con el tiempo en la edad adulta. Hay veces que se copia o se acepta una imposición de un modelo. Por ejemplo, una chica cuyos padres han sido maestros y, como no tiene las cosas muy claras, se ve abocada a estudiar magisterio siguiendo el modelo familiar. De cualquier forma no solamente hablamos aquí del ámbito de los estudios sino que también puede ser con respecto a una pareja o a la identidad sexual. En otras ocasiones la identidad se halla como en estado de crisis y el individuo no es capaz de centrarse en una tarea concreta; si comienza un proyecto, no persevera y esto se continua en el tiempo; se comienzan planes y nunca se terminan, se abandonan pasado un tiempo. También hay una identidad negativa que resulta de no construir nada; hay una dedicación a destruir los valores del entorno que rodea al individuo y todo se tacha de aburrido o estúpido para esconder con argumentos otras motivaciones. 

Estos conflictos de identidad pasan factura tarde o temprano porque cuando se llega a la madurez se tiene la tendencia a volver la vista atrás y revisar lo que se ha hecho en la vida, hacer un balance entre lo que se deseaba y lo que se ha obtenido. En muchas ocasiones, se entra en una crisis puesto que se observa mucha distancia entre estos dos puntos, aunque esto es, en cierto modo, normal. En otras personas hay una discrepancia mucho más amplia, que puede ser por factores como una ambición exagerada o porque en la vida tuvieron dificultades que les impidieron realizar aquello que deseaban.

También hay casos en donde se cambia de rumbo llegada cierta edad; esto suele ser una excepción. Por ejemplo, una docente que deja esta labor para dedicarse a lo que siempre fue su pasión: el diseño de moda o joyas.  Aún así, lo normal es tratar de conciliar de alguna manera lo que uno quiere o quiso ser y lo que es. 

La dificultad viene cuando no se sabe conciliar estos polos y se percibe la vida como un error o una decepción. Cuando se tiene esa sensación, todo se vive desde el fracaso. Cabe recordar que en el mundo de hoy, todo se mide en términos de productividad, de manera que se valora lo lejos que se ha llegado en la vida profesional o en las relaciones sociales; si somos personas de éxito, con un buen salario, coche y vivienda en el mejor sitio de la ciudad. De otro modo, parecería que no hemos conseguido nada o casi nada. 

Resulta sanador caer en la cuenta de los pequeños logros que todos conseguimos, unos consiguen unas cosas y otros, otras; no los podemos conseguir todos, pero si vemos nuestra historia, podremos apreciar muchas satisfacciones: una familia unida, un buen amigo, unos hijos sanos, una esposa o esposo que está a nuestro lado, un voluntariado donde podemos dar sin esperar nada a cambio, superar un curso que nos permita conocer mejor la realidad, unas vacaciones en un lugar al que siempre quisimos ir, ... . La vida está llena de esos pequeños (o grandes) regalos que nos hacen ver que merece la pena seguir adelante, estableciendo proyectos acordes a nuestra situación actual y planteándonos nuevas metas. Las experiencias continúan junto con los proyectos y el optimismo, adecuados a una edad, aunque no se trate de comenzar como cuando se es más joven. Si nos sentimos permanentemente insatisfechos, la impresión que se da es la de inmadurez personal. 

Cree en ti mism@, agradece, confía y camina con esperanza.

abril 21, 2026

¿QUÉ ES LA CULPA TÓXICA?

 En este post voy a definir lo que es la culpa tóxica. En otras entradas continuaré tratando este tema.


Es un sentimiento de culpa malsano y destructivo hacia uno mismo, que surge cuando exageramos nuestra responsabilidad en una situación negativa en la que podemos haber incurrido. La persona se siente responsable de todo y de todos a su alrededor y valora más los sentimientos de otras personas que los suyos propios. Es un sentimiento que puede llegar a condicionar nuestra vida diaria, pues nos limita profundamente para desarrollar con normalidad nuestras relaciones personales y puede llevarnos a tomar decisiones equivocadas. 

Quien actúa de esta manera puede dar la impresión de pretender ayudar a los demás, comportándose, en ocasiones, de forma desinteresada y generosa. Pero es distinto cuando esa actitud de tacto y flexibilidad hacia los demás resulta seriamente perjudicial para uno mismo. Una cosa es tener consideración con los sentimientos razonables de los demás y otra muy distinta vivir constantemente condicionado y reprimido para no disgustar o afligir a nadie.

Las personas con este sentimiento de culpa tienen un alto nivel de exigencia sobre sí mismos que proviene principalmente de sus miedos, de la rigidez de sus juicios (ideas que han interiorizado desde los primeros años de su vida) y de su afán de perfeccionismo. Todo ello hace que la persona lleve sobre sus hombros una responsabilidad a modo de una carga pesada que les bloquea, genera ansiedad y provoca un sufrimiento completamente inútil, porque no nos lleva a reparar el daño que se pueda haber producido hacia otros como consecuencia de una conducta desacertada o equivocada, ni tampoco al crecimiento personal.

La culpa tóxica aparece, por ejemplo,  cuando el individuo siente que no ha sido lo suficientemente cuidadoso con algo o alguien, estudioso y aplicado en sus tareas académicas, simpático con sus compañeros de trabajo, estudio o amigos, cariñoso con los que le rodean, o bien por sentirnos permanentemente en deuda con alguien, trabajar en exceso y no cuidar lo suficiente de los hijos (en el caso de padres y madres de familia), “abandonar” a un amigo/a o pareja, desentenderse de una persona, con pensamientos del tipo “qué va a hacer esta persona sin mí”, cuando en realidad hay un intento de desligarse de alguien que nos está haciendo daño o no sentirnos merecedores de tener éxito, suerte, escuchar halagos sobre nosotros o del resultado de nuestro trabajo,  etc… 

¿Te has sentido así en alguna ocasión? ¿Sientes que tomas decisiones pensando en no afligir o importunar a nadie? 

noviembre 26, 2023

"EL APRENDIZAJE DE IDIOMAS COMO EXPERIENCIA TRANSFORMADORA"

 


Experiencia “El aprendizaje de idiomas como experiencia transformadora”, presentada dentro de la primera fase del Congreso “La Iglesia en la Educación”, celebrada en Murcia, el 30 de octubre de 2023 en la Diócesis de Cartagena.

SINOPSIS DE LA EXPERIENCIA

El aprendizaje de una segunda lengua tiene un efecto transformador en el alumno ya que no solo se forma intelectualmente sino también a nivel espiritual y social. El estudio de idiomas ayuda a construir relaciones fraternas por los cambios que tienen lugar en la manera en que los estudiantes perciben otras culturas y por los valores que se desarrollan en el aula a través de la acción educativa.

DESCRIPCIÓN 

Cuando se piensa en aprender idiomas, se nos presentan posibilidades para viajar, relacionarnos y comunicarnos con personas de otros países y culturas además de mejorar a nivel laboral o educativo.

Mi experiencia es que el aprendizaje de una segunda lengua no solo implica la adquisición de conocimientos a nivel intelectual, sino que supone tomar conciencia de la riqueza que nos ofrecen otras culturas, cómo todas aportan y ayudan a tener una visión más amplia y rica de la realidad. Como consecuencia, los estudiantes en su proceso devienen más flexibles y tolerantes al entrar en contacto y conocer otras culturas y tradiciones; se muestran abiertos a dialogar con quien no piensa como ellos y empatizan con quien percibe la realidad de manera diferente a la suya. También comprenden las dificultades que entraña salir del país de origen en busca de trabajo o por motivos de formación.  En definitiva, constatan que la cultura propia no es la única opción ni la mejor, sino que es una entre muchas y todas aportan. 

Asimismo, en el aula de idiomas, se desarrollan valores humanos y cristianos. Se trabaja mucho, en términos generales, la lengua hablada con lo que se procura establecer un clima de diálogo y escucha continuos, lo que viene a reforzar las relaciones que se establecen en el grupo favoreciendo la activación y el desarrollo de valores. Estos se ejercitan a través de actividades, dinámicas grupales y en parejas, dentro del aula; mediante el uso de la segunda lengua, el aprendizaje constituye también una experiencia transformadora. Se ponen de manifiesto valores como el respeto hacia los demás, la tolerancia hacia el que piensa de manera diferente, la solidaridad y compañerismo dentro del grupo, la responsabilidad en el estudio, el valor de la amistad, la convivencia dentro del aula, la acogida de la diversidad cultural, la flexibilidad a la hora de aceptar puntos de vista distintos al propio, la empatía, la aceptación del otro. Existe un ambiente apropiado para la cultura del encuentro, de la reciprocidad, de la confianza, la perseverancia en el estudio, compartir con los compañeros, el compromiso o la superación; en definitiva, el “amor al vecino”.


Otro aspecto que he advertido a lo largo de mi experiencia profesional es que somos “mejores personas” cuando hablamos un segundo idioma puesto que los seres humanos mantenemos cierta distancia con un idioma de estudio, algo que no sucede cuando hablamos nuestra lengua materna; esto nos da la oportunidad de hacer cosas en la segunda lengua que nos cuesta mucho hacer en nuestra lengua nativa. Por ejemplo, reconocer que nos hemos equivocado, expresar el desacuerdo de manera asertiva, manifestar gratitud, pedir perdón, mostrarnos vulnerables al expresar emociones o sentimientos y verbalizarlos, ser honestos o expresar lo que realmente sentimos ante una situación. 

Por tanto, el aprendizaje de un segundo idioma es un proceso transformador por el que nuestra visión del mundo se amplía enormemente; la persona y su identidad crecen, se desarrollan y ennoblecen puesto que los idiomas no son solo palabras y estructuras que usamos para comunicarnos sino sobre todo son una forma de ver el mundo, de interpretar la realidad. Si aprendemos una segunda lengua nuestra visión de la realidad crece y se expande; la perspectiva que nos proporciona nuestra lengua materna queda ampliamente enriquecida.

EVALUACIÓN DE LA EXPERIENCIA

Aprender una segunda lengua contribuye a la formación completa de la persona, en su dimensión social y espiritual; ayuda a superar las divisiones, rivalidades, el egoísmo y el egocentrismo y ayuda a construir relaciones fraternas en el marco de una cultura del encuentro y de la convivencia. En definitiva, fomenta una sociedad que escucha y dialoga y facilita la creación de un mundo más fraterno.   

De cualquier forma, se debe apuntar que hay muchos factores que influyen en el desarrollo de esta experiencia. Por ejemplo, si la comunidad de aprendizaje de la que el alumno participa es un grupo motivado y participativo o por el contrario si es una comunidad individualista y pasiva. También influyen la autoconfianza, el carácter o la motivación personal de cada uno.

DESAFÍOS

Como desafío de cara al futuro se encuentra ser conscientes y no descuidar que la responsabilidad docente va más allá de enseñar contenidos puramente intelectuales y debe contribuir a desarrollar las dimensiones sociales y espirituales de la persona en la construcción de un mundo mejor.



El reto más inmediato que se me plantea a título personal es cómo conjugar esta experiencia que se ha descrito en la docencia online. Para el curso 2023-2024 se ha implementado esta modalidad de enseñanza en las Escuelas Oficiales de Idiomas de la Región de Murcia e imparto docencia a uno de estos grupos por lo que por primera vez en mi carrera profesional estoy enseñando inglés a través del ordenador. Intuyo que uno de los desafíos a los que tendré que enfrentarme en un futuro próximo, desde el punto de vista cristiano, es ofrecer mi testimonio como docente, más significativo y relevante en esta modalidad, estando dispuesta a la escucha y al acompañamiento del alumno ya que la tecnología tiende a aislar a las personas y a debilitar los vínculos; el alumno debe sentirse atendido y acompañado en todo momento con el fin de evitar la frustración y, como consecuencia, el abandono. Igualmente se halla el reto de dar prioridad a la persona sobre la técnica mostrándome cercana y procurando que el alumno no se encuentre solo y aislado ante la asignatura, sino que se sienta parte de una comunidad.


Maravillas Moya Cabrera

Escuela Oficial de Idiomas de Caravaca de la Cruz, Murcia

(Diócesis de Cartagena)


marzo 15, 2023

¿PORQUÉ ES IMPORTANTE APRENDER AL MENOS UNA SEGUNDA LENGUA?


Siempre que hablamos de aprender idiomas nos referimos al gusto por viajar y comunicarse en una salida al extranjero o a la necesidad de disponer de una certificación para solicitar un trabajo o participar en una oposición. Sin embargo, la realidad es que aprender una segunda lengua no solo supone adquirir conocimientos nuevos, es decir, no solo implica a nuestro yo intelectual.

El aprendizaje de otra/s lengua/s nos ayuda a conformar nuestra personalidad, contribuye a nuestro crecimiento como personas y va a conformar quiénes somos. Aprender una lengua extranjera es un proceso transformador; con el paso del tiempo, el alumno no va a ser la misma persona, sino que podrá percibir el mundo a través de otra lengua. Este proceso es un instrumento de desarrollo y enriquecimiento interior; es otra forma de ver el mundo que enriquece. 

Paralelamente al aprendizaje formal de la lengua, la persona va creciendo en su identidad (emociones, sentimientos, valores,...); no es que tenga dos caras, sino que supone expandir nuestra persona, nuestra identidad, en otros ámbitos distintos a los que tendríamos si conociéramos solo una lengua. Este fenómeno se constata en los alumnos que dicen "yo soy mejor persona cuando hablo inglés". ¿Porqué? porque el alumno es capaz de mantener la distancia con la lengua extranjera y esto resulta muy valioso ya que nos da la oportunidad de hacer cosas que nos cuesta mucho hacer en nuestra lengua nativa, por ejemplo, pedir disculpas.

Aprender un idioma es un proceso de dentro a afuera; no es el profesor el que transmite sin más, sino que lo que los alumnos ya poseían les hace reposicionarse ante la realidad que los rodea. El crecimiento es constante a través de las tareas y actividades que se realizan en el idioma de estudio y la comunidad de aprendizaje juega igualmente un papel muy importante en este proceso ("la clase donde uno cae o le toca"). Pensemos en una comunidad motivada, participativa y generosa con sus compañeros frente a otra que sea individualista y pasiva.

Un valor importantísimo en el aprendizaje de lenguas extranjeras es la autoconfianza. Si el alumno la tiene, refuerza su identidad y aprende más rápido el idioma. Si no la tiene, se debilita y esto le genera ansiedad. Otro factor es el ego. Hay egos impermeables, sienten que tienen tal fuerza que evitan el cambio y egos permeables abiertos al cambio y a la evolución, que son capaces de adaptarse a distintos contextos. Un parámetro observable para saber si el ego de alguien es permeable es que ante una lengua desconocida es capaz de imitar sus sonidos perfectamente. Lo contrario ocurre cuando una persona solo entiende la lengua extranjera a través de los patrones de la lengua propia. Por ejemplo el alumno que insiste una y otra vez en porqué se dice I like si en español es "que a mí me gusta".

Por último, debemos desechar la idea de querer llegar a ser como un hablante nativo ya que es una idea "maligna" que lo único que hace es acarrearnos mucha frustración junto con pensar que hay gente buena y gente mala para aprender idiomas, lo que es una creencia tóxica.

diciembre 24, 2022

CÓMO PASAR UNA BUENA NAVIDAD FAMILIAR



La Navidad es una época del año en la que las familias se reúnen para disfrutar de buenos momentos, especialmente los días señalados de Nochebuena, Navidad o Año Nuevo. Abuelos, padres, primos, sobrinos, nietos, tíos... todos coinciden en un mismo espacio en el que hay que convivir aunque solo sea durante la velada o unos días.

Para que esta convivencia llegue a buen puerto, dejamos unos consejos que pueden ser útiles:

1. No siempre hay que estar juntos. Se pueden hacer algunas tareas todos a la vez, pero pretender que toda la familia esté en el mismo sitio y a la misma hora haciendo lo mismo es a veces difícil, sobre todo si son muchos miembros y hay diferencias en cuanto a las edades. 

2. Hay que darse una tregua. Todos chocamos con algún familiar debido a nuestras ideas políticas, creencias religiosas o incluso nuestra forma de hacer las cosas. Si surge un comentario poco afortunado en este sentido, lo más sensato es dejarlo pasar y decirse a uno mismo “hoy no es día para esto, estamos en Navidad”.

3. Evita los abusos de alcohol. Puede haber algún familiar que beba demasiado y termine por arruinar una comida o cena familiar. Una buena opción es procurar que coma lo suficiente y que las bebidas alcohólicas disponibles sean algunos cocteles con refresco y pocos grados. 

4. Puede haber regalos para todos. Las familias que deseen regalarse algo entre todos los familiares que se reúnen pueden acordar un límite de gasto previamente. Con las campañas de marketing tan fuertes que tenemos en la actualidad, este presupuesto puede dispararse fácilmente si no ponemos un techo de gasto. Además ayudará a los miembros que se encuentran en una situación económica o laboral más precaria que el resto al opinar sobre esta cuestión. 

5. El cocinero necesitará ayuda. Los familiares deben echar una mano al cocinero o cocinera y esta debe pedir ayuda si la necesita. Cocinar para muchos lleva su tiempo así que la familia debería plantearse la distribución de las tareas de la cocina: cocinar, fregar, limpiar, poner la mesa, quitarla, etc... y repartir estas labores entre sus miembros.

6. Actividades para todos. Una vez que hemos comido y disfrutado de la sobremesa, habrá quien decida salir a dar un paseo, otros jugar a un juego de mesa o incluso ver la televisión y la misma película de todos los años. Como decíamos al principio, no todos tienen que hacer lo mismo. Además, dividirse en grupos para realizar otras actividades resultará muy enriquecedor para todos y dará oportunidad de reunirse de nuevo y comentar lo que hicieron y disfrutaron por separado.

¡Feliz Navidad familiar!