En este post voy a definir lo que es la culpa tóxica. En otras entradas continuaré tratando este tema.
Es un sentimiento de culpa malsano y destructivo hacia uno mismo, que surge cuando exageramos nuestra responsabilidad en una situación negativa en la que podemos haber incurrido. La persona se siente responsable de todo y de todos a su alrededor y valora más los sentimientos de otras personas que los suyos propios. Es un sentimiento que puede llegar a condicionar nuestra vida diaria, pues nos limita profundamente para desarrollar con normalidad nuestras relaciones personales y puede llevarnos a tomar decisiones equivocadas.
Quien actúa de esta manera puede dar la impresión de pretender ayudar a los demás, comportándose, en ocasiones, de forma desinteresada y generosa. Pero es distinto cuando esa actitud de tacto y flexibilidad hacia los demás resulta seriamente perjudicial para uno mismo. Una cosa es tener consideración con los sentimientos razonables de los demás y otra muy distinta vivir constantemente condicionado y reprimido para no disgustar o afligir a nadie.
Las personas con este sentimiento de culpa tienen un alto nivel de exigencia sobre sí mismos que proviene principalmente de sus miedos, de la rigidez de sus juicios (ideas que han interiorizado desde los primeros años de su vida) y de su afán de perfeccionismo. Todo ello hace que la persona lleve sobre sus hombros una responsabilidad a modo de una carga pesada que les bloquea, genera ansiedad y provoca un sufrimiento completamente inútil, porque no nos lleva a reparar el daño que se pueda haber producido hacia otros como consecuencia de una conducta desacertada o equivocada, ni tampoco al crecimiento personal.
La culpa tóxica aparece, por ejemplo, cuando el individuo siente que no ha sido lo suficientemente cuidadoso con algo o alguien, estudioso y aplicado en sus tareas académicas, simpático con sus compañeros de trabajo, estudio o amigos, cariñoso con los que le rodean, o bien por sentirnos permanentemente en deuda con alguien, trabajar en exceso y no cuidar lo suficiente de los hijos (en el caso de padres y madres de familia), “abandonar” a un amigo/a o pareja, desentenderse de una persona, con pensamientos del tipo “qué va a hacer esta persona sin mí”, cuando en realidad hay un intento de desligarse de alguien que nos está haciendo daño o no sentirnos merecedores de tener éxito, suerte, escuchar halagos sobre nosotros o del resultado de nuestro trabajo, etc…
¿Te has sentido así en alguna ocasión? ¿Sientes que tomas decisiones pensando en no afligir o importunar a nadie?
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